martes, 3 de febrero de 2009

ORIGEN DEL HOMBRE AMERICANO

El poblamiento de América debe verse dentro de una perspectiva económica, ya que, los grupos que se desplazaban, lo hacían en busca de alimentos y como eran cazadores, tenían forzosamente que seguir los desplazamientos de los animales que formaban parte de su dieta.
Todo comenzó en Siberia. Los pueblos antiguos procedentes de Siberia, cruzaron el estrecho de Bering siguiendo a las piezas de caza. Su recorrido es probable que comenzara unos 70.000 años atrás y fueron descendiendo a un ritmo de unos 27 kilómetros por generación. Desde Alaska cruzaron Canadá y Estados Unidos, llegando hasta México. Algunos no se establecieron y continuaron su viaje a través de América Central y del Sur, alcanzando unos pocos el sur de Chile hace unos 13.000 años.
Cuando estos grupos empezaron a penetrar hacia el sur, se abrió ante ellos un territorio nuevo, con clima, flora y fauna distinta y desconocidas, a cuya explotación tenían que habituarse.
Estaban organizados a nivel de hordas o bandas, que probablemente consistían en una o varias familias nucleares emparentadas entre sí y sin ninguna otra autoridad formal que la ejercida por el jefe de familia. Las bandas obedecían las órdenes del sujeto reconocido como el más fuerte o más astuto.
Mantenían una cultura material reducida a lo más mínimo, pues había que desplazarse constantemente, en búsqueda del sustento, marchando tras las manadas que huyen de las acciones depredatorias y que suelen migrar con los cambios de estación o debido al clima cambiante.
Por su carácter mismo de nómada, la gente de entonces no llegó a levantar construcciones arquitectónicas. La vivienda dependía más de lo que ofrecía la naturaleza (por ejemplo, cuevas o abrigos rocosos) que de otra cosa.
Las herramientas y las armas empleadas en esa época, estuvieron integradas, en cuanto a forma y función, a la modalidad económica recolectora practicada por entonces para sustentarse. Su manufactura requería de técnicas especiales.
Había mucha caza menor (venados, caballos, tortugas) y pesca; también la labor de recolección de productos silvestres, como nueces, frutas, granos, huevos, conchas e insectos, frecuentemente era de mayor impacto dietético para el grupo.
Se puede asumir que el sureste de México y Centroamérica estaban ya habitados durante el Pleistoceno, aunque las evidencias cronológicas precisas no son muy confiables.
Los sitios de este período tienen en común el encontrarse próximos a pantanos o lagunas. La lítica de estos sitios es simple. Las herramientas son muy variables en forma y tamaño, cuya función implica el trabajo en madera. No hay puntas de proyectil de piedra, pero pudieron usarse otras hechas de hueso o madera, que no se han conservado. Puede proponerse, tentativamente, que la economía de estos grupos no debe haber sido especializada, y que quizá sus fuentes de subsistencia hayan sido principalmente la recolección de flora y fauna que no requería de procesos de preparación complejos para ser consumida.
A partir de 7.000 años a.C. podemos distinguir tres grandes grupos de habitantes cuyas economías de subsistencia son diferenciables, como también lo son las tecnologías respectivas. Estos tres grupos son: los cazadores-recolectores de las Tierras Altas, los cazadores recolectores de las Tierras Bajas y los grupos costeros.
Los cazadores-recolectores de las Tierras Altas parecen haber ocupado áreas que, por su altitud o su precipitación relativamente baja, no estaban cubiertas de selva tropical. La tecnología lítica de estos grupos es la más completa e incluye puntas de proyectil de diversas formas, aunque también hay evidencias del empleo y manufactura de herramientas de hueso. Su patrón de subsistencia es mixto, pues hay caza, recolección de fauna lenta y de moluscos, y obtención de frutos, semillas y plantas con órganos subterráneos de almacenamiento; ninguna de estas plantas corresponde a especies cultivadas.
Los cazadores-recolectores de la Tierras Bajas se encuentran en contextos de selva tropical. Su tecnología lítica es poco elaborada y el instrumental está destinado principalmente al trabajo de la madera; la lítica de estos grupos, que no incluye puntas de proyectil, tiene ciertos puntos de contacto con la de los grupos costeros. La caza no parece haber sido tan importante en la economía de subsistencia, y las fuentes de alimentación fueron principalmente la recolección de fauna lenta y de plantas, entre los que un componente constante son los frutos de palmeras (coquitos) y otras semillas duras.
Los grupos costeros tienen una tecnología lítica más simple, con lascas hechas por percusión, empleadas como instrumentos de corte, y artefactos de molienda sencillos; carecen de puntas de proyectil. Hay también algunas herramientas de hueso y objetos de adorno hechos de concha. La subsistencia depende de la recolección de moluscos y cangrejos de lagunas costeras, de tortugas y otra fauna terrestre lenta, de plantas, de la caza y de la pesca. La importancia relativa de todos estas fuentes de alimento varía de acuerdo con la distancia entre los sitios y la costa, aunque la caza propiamente dicha no parece en ningún caso haber sido la actividad dominante. Las evidencias acerca de los grupos costeros provienen en su totalidad de la costa del Pacífico.
Las tecnologías líticas de los grupos costeros y de los cazadores-recolectores de las Tierras Bajas está más relacionada con la de los recolectores pleistocénicos, mientras que la de los cazadores-recolectores de las Tierras Altas muestra mayores semejanzas con los conjuntos líticos con puntas de proyectil acanaladas, foliáceas y "colas de pescado".
INICIO DE LA AGRICULTURA
“A la mujer, como recolectora de alimento, se le identifica con el descubrimiento de agricultura. Observadora de la naturaleza relaciona el ciclo de la cosecha-recolección, y cuando ayuda con sus manos a la tierra sepultando, con instrumentos y técnicas rudimentarias, el grano, la semilla o el tubérculo, ha comenzado la actividad de la agricultura”.
El descubrimiento de la agricultura significó para la humanidad algo cuya importancia sólo puede compararse con el descubrimiento del fuego. Con el se inició una nueva etapa, en la que el hombre comenzó a producir su propio alimento.
La agricultura le permitió al ser humano establecerse en un lugar determinado y así se formaron las primeras aglomeraciones de población, creándose las bases para el desarrollo de las culturas superiores.
La actividad agropecuaria permitió guardar excedentes de producción, con lo que se pudo alimentar a un mayor grupo de población, produciéndose un aumento de ésta.
Entre los más tempranos testimonios del paso a una incipiente domesticación de plantas, es decir, a la agricultura, están los hallazgos en varias cuevas de la sierra de Tamaulipas, como las del Cañón del Infiernillo al norte de México. (6500-5500 a.C.). A partir de entonces se practicaba ya el cultivo del frijol, el chile y la calabaza. También en Tehuacán, Puebla, hay indicios de que la incipiente agricultura llegó a incluir, hacia 4000 a.C., ciertas variedades de maíz.
A pesar de los pocos datos sobre el período de las grandes transformaciones que culminaron con la difusión de la agricultura, proliferación de aldeas e incremento notorio de la población, lo que hasta ahora se conoce es prueba fehaciente de que hacia 3000 a.C., se habían alcanzado ya niveles culturales, que permitiría un mayor desarrollo en un espacio más amplio.
Desde el tercer milenio a.C., en varias partes del continente, se dieron las condiciones, naturales y culturales, que propiciaron el desarrollo de las incipientes técnicas agrícolas. Así cabe explicar que precisamente en ese ámbito ocurrieron luego otras importantes transformaciones.
Fue durante esta época cuando el hombre adquirió mayor dependencia de la recolección de plantas (frutos, raíces y bayas) y de la cacería. Esta forma de vida les permitiría conocer los beneficios de algunas plantas y dar inicio a la domesticación y el cultivo de algunas de ellas. Fue una etapa proto agrícola durante la cual tales productos cultivados jugaron un papel importante, además del desarrollo de su conocimiento y tecnología.
La dependencia cada vez más fuerte de los productos agrícolas y el desarrollo tecnológico fueron haciendo que los grupos se volvieran cada vez menos nómadas y se fueran estableciendo en residencias semipermanentes en un principio, hasta llegar a sedentarizarse completamente, debido a la necesidad de atender en forma permanente, las diversas faenas implícitas en la actividad agrícola.
Con el establecimiento en un lugar dado, y el aumento considerable de la población, las comunidades fueron adquiriendo el carácter de aldeas y el posterior desarrollo de núcleos urbanos.
El hombre dispuso del tiempo necesario, entre cosecha y cosecha, para la producción de diversos objetos, al igual que el instrumental fueron más abundantes y de mejor técnica: cestería, petates, redes, diversos tipos de vasijas de piedra, metates, navajas, puntas de proyectil y otros implementos más.
Principales Cultivos Mesoamericanos.
El maíz: El maíz es sin duda la planta más importante y valiosa dentro de la cultura de los pueblos mesoamericanos; se cultivó después de la conquista en muchos otros países del mundo. En el pasado fue un alimento muy apreciado por los pueblos indígenas y motivo de culto religioso por sus múltiples cualidades.
El maíz fue y sigue siendo el alimento básico de los pueblos mesoamericanos. El maíz está presente en la cotidianidad de los pueblos, cumple una misión identificadora al interior de la comunidad indígena.
El fríjol: Su nombre en nahuatl es etl, fue otro de los alimentos básicos de nuestro antepasados. Los españoles del siglo XVI les llamaron judías, pero la denominación fríjol surgió en Italia, fiesole, siendo exportado a otros países con ese nombre que acabó cambiándose en frijole y después en fríjol, que terminó siendo adoptado en la Nueva España.
El chile: Del nahuatl Chilli, fue un condimento muy estimado de los antiguos pobladores de Mesoamérica; junto con el maíz y el frijol, constituían gran parte de la dieta diaria a la que agregaban otros alimentos vegetales y animales. Fue nombrado por los castellanos axi, voz haitiana, y también pimiento.
El aguacate: Forma parte del gran número de frutas cultivadas por los pueblos indígenas de Mesoamérica. Su nombre deriva de la palabra nahuatl Ahuacacuahuitl; ahuacatl, testículo; cuahuitl, árbol : árbol de testículos. Según datos arqueológicos, que proceden del Valle de Tehuacán en México se le asigna una fecha aproximada de 7200 a.C.
El cacao: Etimológicamente, el nombre del cacao viene de la voz maya cacau que pasó al nahuatl como cacahuatl.. Parece que el radical cau, chauc y chac, que significa rayo, se emplea en muchas palabras mayas que tienen relación con el fuego, la fuerza y el color rojo.
La calabaza: En nahuatl ayotl, es originaria de América, y forma parte importante de la comida de los habitantes de Mesoamérica, ya que de ella obtenían para complementar la alimentación, como las flores, el fruto o calabaza y las pepitas.
El tabaco: Existían diferentes variedades y era muy estimada por los nativos debido a sus múltiples cualidades; como planta aromática, la hoja ya seca la utilizaban para fumarla en pipas de barro, mezclándolo con otros elementos perfumados; además, en estado seco, se utilizaba como medicina para frotar los músculos y aliviar los dolores por golpes o cansancio. Se cree que el nombre se atribuye a la voz caribeña "tabaco", usada para designar el tubo o pipa en que lo fumaban los nativos. Los antiguos nahuats le llamaron yetl o picietl, y entre los mayas kuots.
El algodón: Ichcatl en nahuat, representó uno de los productos principales, y debido a su gran difusión se sembró en casi todo el territorio mesoamericano. En la antigüedad se utilizó para la elaboración de bellísimas mantas, tejidos y ropas de muchos colores, cuya elaboración era casera. Los indígenas se valían de malacates de barro para elaborar el hilo; y del telar de cintura para tejer las prendas. El cultivo y el tejido del algodón ya estaban plenamente establecidos 3000 años a.C.

La región arqueológica colombiana se encuentra ubicada en lo que se conoce como área intermedia, entre el territorio maya y los Andes Centrales y está constituida, por algunos países centroamericanos, por Colombia y Ecuador. Colombia posee costas sobre el mar Caribe y el océano Pacifico; esta magnífica situación la ha convertido en un cruce de múltiples tendencias culturales: de las zonas mesoamericana, circuncaribe, andina, amazónica y pacífica.


Datos personales

Docente dirigiendo Postprimaria.